El Bosque, Capítulo 5 : Cho

Capítulo 5

Cho

Mientras, en el gran comedor, seguía la fiesta, animada por unas horas más, tan sólo era pasada la media noche, así que aún quedaba mucho tiempo por delante.

Cho seguía tonteando con los chicos que se le acercaban, y Harry estaba muerto de celos, pues en realidad no se la podía quitar de la cabeza. Desde que habían peleado en Hogsmeade, no habían vuelto a hablar ni a mirarse a los ojos, y ya se sentía bastante culpable como para que encima ella removiera más la herida.

Estaba bastante cansado de ese comportamiento de niñata, pero al fin y al cabo ella seguía robándole el sueño y el corazón. Era preciosa, simpática, amable, dulce… era perfecta, y ya no la tenía con él…

Ni siquiera se había dado cuenta de la pelea que Ron y Hermione habían tenido, tan ensimismado estaba con aquella jovencita, que seguía riendo las gracias de los estudiantes que más se acercaban a ella, mientras que, de tanto en tanto, lanzaba intensas miradas a Harry, sin siquiera procurar hacerlo casualmente.

“Pero, ¿Qué quiere decirme con esas miradas? ¿Es que quiere volverme loco? ¡¡Porque lo está consiguiendo!! ¡¡Maldita sea!! “– pensó Harry para sus adentros, apretando los puños mientras sentía que se estaba volviendo loco de rabia.

Decidió que ya estaba más que harto de aquella situación, así que encaminó sus pasos hacia la puerta ; quería desaparecer cuanto antes de aquél lugar, dejar de ver a su querida Cho comportarse como una chica vulgar y corriente, jugueteando con maneras demasiado alegres con aquellos chicos que sólo la querían conseguir para una causa.

Se paró en seco, imaginándola con otro, y, respirando hondo, desandó sus pasos, y se dirigió hacia la joven, que ahora estaba muy cerca de Colin, que la miraba embelesado, mientras intentaba besarla, a lo que ella respondía riéndose alegremente.

Al llegar a su altura, Harry la cogió por la muñeca con fuerza, y se la llevó a rastras, entre los quejidos de ella y los bufidos de ellos, que, aunque se quejaban de que se la robase, no hacían ademán alguno de detenerlos.

Pero, ¡¡déjame!! ¡¡Me estás haciendo daño!! – le gritó Cho con voz débil, mientras seguía forcejeando para deshacerse de esa mano que la apretaba con fuerza y no la dejaba libre.

NO VOY a dejarte libre aún. – exclamó Harry de mal talante. – Te esperas hasta que lleguemos a algún sitio donde podamos hablar tranquilamente.

¡¡Yo NO QUIERO hablar contigo!! – sollozó con rabia Cho, a lo que Harry hizo oídos sordos, aunque apretó los dientes, mordiéndose la lengua.

Quería decirle unas cuantas cosillas y dejárselas muy claras, pero quería ser todo lo discreto que pudiese, y desde luego no tenía ganas de que nadie los escuchara discutir ; porque seguro que hablarían dando voces, en vez de hablar pausadamente. Su fuero interno estaba a punto de estallar, y antes de seguir de mala leche, quería abandonar ese estado.

Pasaron con premura por el mismo pasillo que enfiló Ron, aunque no le vieron, pues las sombras lo habían engullido por entero.

El chico estaba igual de hecho polvo que cuando se había quedado ahí sentado, estirado cuan largo era, con la jarra de licor colgando peligrosamente de sus dedos, que ya no tenían fuerza para sostenerla, mirando al vacío y pensando en Hermione, que lo había dejado plantado hacía ya más de una hora.

Ni siquiera tenía ánimos de ir a buscarla, realmente estaba ya cansado de aquellos arrebatos que le daban a menudo. La amaba con todas sus fuerzas, era lo mejor que había conocido en su vida, pero tal vez el destino no quería que estuvieran juntos, ya empezaba a sospechar que así era, y aunque le dolía terriblemente, estaba intentando autoconvencerse de que lo mejor era dejarlo, por lo menos por un tiempo.

Como sólo quedaban unas pocas horas para empezar las vacaciones, sería la oportunidad perfecta para dejar de tener comunicación por un tiempo. Quién sabe, quizás así ella aprendería a tenerle más aprecio, a echarle de menos. Y si no era así, pues ya sabía lo que esperar.

Sus pensamientos, negros como el tizne, llenaban su mente y su corazón. Una lágrima salió de sus ojos enrojecidos, y Ron sintió cómo el corazón se le partía en pequeños pedazos, y un dolor más intenso que lo que un Crucio pudiera hacerle le atravesó enteramente.

Apoyó su cabeza en el pecho, escondiendo la cara para que no le vieran sollozar, y los suaves mechones pelirrojos cayeron sobre su cara, como si una cortina lo separara del mundo exterior. Y allí se quedó, hecho trizas, sintiendo cómo un trozo de su vida se le escurría de las manos…

Harry siguió su camino, y llevó a Cho hacia un patio interior desierto. La sentó en un banco de piedra rodeado de arbustos, y allí, escondidos de miradas indiscretas, se dispuso a hablar con ella.

Soltó su muñeca, que enseguida se puso ella a lamersela, como una gatita lamiendose las heridas. Tal vez le había apretado demasiado fuerte, pero no se dio cuenta hasta ese moment, en que la vió llorosa y temblando.

Se sentó a su lado, acercándosele para examinar cómo estaba ella, a lo que Cho respondió pegando un brinco y mirándole algo asustada.

Harry se arrepintió enseguida de ello, no era su pretensión causarle ninguna herida, aunque cada vez que recordaba cómo se había comportado hacía tan sólo unos momentos antes, montaba en cólera.

Estaba ya harto de sus desplantes, de sus silencios, de lo que decía cuando él no estaba delante… y quería arreglar las cosas. Quería volver a abrazarla, pero también estaba dolido, así que por mucho que lo deseara, no tenía intención de acercársele más de lo que ella se había procurado acercar en aquel tiempo.

Cho lo observaba con ojos tristes y asustados, pero también con furia contenida, que al principio había sido tan solo rabia, y que había ido mutando poco a poco, al ver cómo él no le hacía el mínimo caso. Quería cruzarle la cara, pero tampoco era capaz de dañar su cara. Se preguntaba si esa reacción había sido producto de los celos, y en secreto estaba muy satisfecha, porque él demostraba quererla, no sabía si tanto como ella lo había querido, pero por lo menos algo sí había notado..

¡¡Cho!! – exclamó de pronto Harry, sobresaltándola.

¿Qué quieres? – preguntó con tiento y mirándole con desdén.

… Lo.. Lo siento. No quería hacerte daño. ¡¡Pero es que estoy HARTO!! – la miró a los ojos con fiereza, como si la estuviera retando.

¿Harto? ¿De qué hablas? – inquirió, intentando mostrarse todo lo ofendida posible, aunque en su interior estaba exultante, porque Harry, por fín, había ido a buscarla.

Pues de que no soporto esta situación. Tú te enfadaste conmigo y aún no sé porqué, aunque sí sé que lo malinterpretaste todo. Además, tu comportamiento de todo este tiempo, ¿Qué es eso de no dirigirme la palabra ni mirarme siquiera? ¿Y lo de esta noche? ¿Esque me estabas retando? ¿Qué coño hacías con todos esos chicos? ¿A qué estabas jugando, siguiéndoles las gracias? – la miró con los ojos entornados – No sabía que eras de esa clase de chicas. Sino, no me habría enamorado de ti.

Cho sintió rabia, pero también aprensión. No quería permitirle el lujo de acusarla de lo que no era… Aunque cierto era que había jugado sucio durante todo ese tiempo, y que le había seguido el juego a muchos chicos.

No había hecho nada más con ellos, evidentemente, porque no era tan fresca, pero seguramente esa era la sensación que había estado dando a los demás.

No he hecho nada de lo que deba avergonzarme – sentenció Cho, que lo miraba desafiante a los ojos, sin pestañear. – ¡¡Todo ha sido por TU CULPA!!

¿Cómo? ¿Otra VEZ? ¡¡No es mi culpa el que tú te dediques a poner calientes a los chicos que se acercan a ti!! ¡¡Yo jamás he hecho nada parecido, y eso que hay muchas chicas que lo desean… y no pretendo ser un chulillo prepotente, ¡¡sólo te digo lo que hay.!! ¡¡Me EXASPERAS!! ¿Se puede saber porqué narices te comportas así? ¿Esque quieres volverme LOCO? – Harry respiraba entrecortadamente, mirándola a los ojos, observando cómo había mudado la cara.

No soporto verte rodeada de chicos, no soporto verte flirteando con ellos ni riéndote las estúpidas gracias, y me duele que yo no sea para ti más que una mota de polvo. ¿Acaso cuando salías conmigo lo hacías por diversión? ¿O por estar con el famoso monstruo, “el niño que vivió”? ¿Querías tener cerca al niño de la cicatriz, y que todas te envidiasen?… ¿Has pensado en cómo me puedo sentir YO?

¡¡ESTÚPIDO!! ¡¡NO entiendes NADA!! ¡¡No era eso, no era eso!! – sollozó por fín Cho, que no sabía si gritarle, pegarle, besarle o llorar desconsoladamente. Las viejas heridas estaban otra vez abiertas, le dolía tanto por ella como por él, porque ahora veía cuánto la había echado de menos ; no se había dado cuenta hasta ese momento de que él realmente la quería… Había sido una tonta aquel día, pero el tener celos había sido lo que la había machacado… – Lo siento… – susurró a media voz.

Harry inspiró profundamente. Se sentó a su lado otra vez, pues se había levantado exasperado, y se acercó mucho más a ella, intentando abrazarla.

Suspiró pensando en todo lo que se habían dicho, y en todo lo que le quedaba aún por decir ; juzgó que era mucho mejor no seguir con la conversación, y la rodeó entre sus brazos, mientras ella se acurrucaba en su pecho, mientras buscaba a tientas sus labios, para besarle.

Harry la atrajo hacia sí, abrazándola y sintiendo su cálido y frágil cuerpo entre el suyo, y unió sus labios suavemente a los de la chica, que lo besaba febrilmente. El chico se sorprendió a principio, pero sea como fuere, era lo que había deseado durante todo ese tiempo, así que siguió besándola largamente, mientras la estrechaba entre sus brazos, sin intención de soltarla.

No quería que volviera a marcharse de su lado ; ahora que por fín la sentía otra vez, no dejaría que se alejara de su vida.

Te amo. Mi vida, soy poca cosa, pero te haré tan feliz que no cabrás en sí de gozo. Cuéntame SIEMPRE lo que te altere, y procuremos arreglarlo entre los dos. ¿Sí? – le preguntó con ojos humedecidos.

Sí, mi vida… Sí… – susurró Cho, que se acurrucó más en los brazos de Harry, abrazándole con fuerza inusitada.

Se quedaron allí sentados, abrazándose y besándose tiernamente, agradeciendo esa segunda oportunidad, ignorantes de lo que sucedía a algunos pasos de allí…

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~ por eldaya en 31/03/2008.

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